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De lo individual a lo indivisible — Saturno y Neptuno en Aries 2025/2026


 Y si el tiempo ha muerto... ¿qué es el presente?


¡Hola cibergente! Tanto tiempo sin pasarnos por aquí. Hace rato vengo componiendo estas ideas en mi mente, a partir del tránsito de Saturno y Neptuno bajo el que nos encontramos actualmente.

Le estuve dando vueltas a ese asunto y me pareció acertado compartir estas lineas con ustedes, próximamente, a la luz de un tránsito que va a activar esta unión de Saturno y Neptuno. Este bloque de mármol que son, esa materia prima, va a tomar una forma más nítida bajo la Luna Llena en Acuario. No sé si del todo definitiva, pero sí más clara. Vamos a retomar esto en detalle más adelante, al cerrar el post. Primero, importa dar unas bases de este tránsito mayor.

Poco tiempo antes de esto, se elegía un nuevo papa tras la muerte del Papa Francisco (21 de abril).


Ciclo Saturno-Neptuno (36 años)

Cada treinta y seis años, Saturno y Neptuno se unen en el cielo, que por sus órbitas parejas y regulares, podemos mencionar que intervienen de modo esquemático, cronogramado.

Una posible actividad es hacer una recapitulación histórica en retrospectiva, que viene bien a modo de inspiración. Como es algo muy largo de hacer, lo dejo a modo de anexo. Algunos, los señalé con un * para indicar los eventos que ocurren al finalizar un ciclo de Saturno entero (27 años). Los antecedentes más cercanos son:

♑1988-90: Fin de la guerra fría; caída de la URSS y el Muro de Berlin (*); Uso popular del internet; auge neoliberal en latinoamérica (*); masacre de Tiananmen en China; Nelson Mandela sale de prisión (*); Guerra del Golfo (Irak).

♎1952-53: Muere Stalin; es coronada Reina Elisabeth II; Revolución Nacional en Bolivia; primera vacuna contra la poliomelitis; fin de la guerra en Korea; primer implante de corazón artificial; muere Eva Perón; modelo helicoidal del ADN.

♌1916-18: culmina la Primer Guerra Mundial; Lenin conduce la Revolución Bolchevique; Revoluciones en Alemania, México, Arabia; primera transfusión de sangre; movimiento dadaísta; Yrigoyen presidente de Argentina; estructuralismo (Saussure), aparición de la Virgen de Fátima; premios Púlitzer; primera enciclopedia mundial (EEUU)

Cosas que me parecen importantes de este ciclo  Saturno opera como un formulador de reglas y obstáculos, mientras que Neptuno impregna una irrealidad, una fantasía o una confusión. En algun punto, materia e ilusión se fusionan, volviendo realidad eso que es pura apariencia.

Pensemos en su simbología  Saturno es una hoz, y Neptuno es un tridente. Se podría decir que la hoz va a sacarle filo a ese tridente, agudizarlo, volver precisa su funcionalidad. El tridente va a desgastar la hoz, va a dejar porosa la superficie, algo que le habilita a impregnarse del exterior.

El ritmo que marcan es el de épocas culturales  La union de Saturno y Neptuno está muy vinculada a la manifestación del arte y la sanación, en tanto la inspiración es materializada o corporeizada. Suelen haber hechos históricos que marcan el cambio de página, y sucesos artísticos que resuenan con esos eventos.

La reciclicidad del tiempo y las formas  Este contacto astrológico exhibe la realidad aparente, aquella con la que concebimos el tiempo y lo concreto. Eso que pensamos como eterno y real se disuelve, a la vez que nuevos paradigmas se construyen, quizas sin tanta claridad, tan solo un ideal.



La cultura como respuesta popular: ¿En qué se relacionan el Gagacabana y El Eternauta?

En el lapso de una semana, dos eventos culturales sacudieron el mundo de los medios, en especial el universo Twitter del que soy usuario. El 30/04 se estrenó la serie de “El Eternauta” en Netflix, y el 03/05 Lady Gaga ofreció un recital gratuito para más de 2.1 millones de personas que concurrieron al recital, más los incontables espectadores que estuvimos del otro lado del internet.

Neptuno estaba recién arrimado al primer grado de Aries que numerológicamente tiene mucha relevancia en este caso, y entre esos días, Venus ingresó al signo Aries, haciendo su primera conjunción, como dos amantes que no se veían hace como 150 años. Acá es donde nos podemos concentrar más en lo que el signo huésped, Aries, nos sugiere reflexionar.

Comencemos con el recital de Lady Gaga, en el que estrenó canciones de su último disco “MAYHEM” (significa “apocalipsis”). Es muy fácil caer en la obviedad de las impactantes puestas en escena de lo que es una obra de arte total. Un recital sin un error, con buenísimas canciones y una historia profunda como hilo conductor.

Lo que asombra, más allá de eso, fue la masividad de la audiencia. Algo de la energía quedó capturada en los videos, la adrenalina, la historicidad del momento. La mediatización en vivo por stream del recital replicaba la audiencia física o hasta más. Eso de un solo canal nomás, al menos el que vi yo. Como si el público se multiplicara, como entre dos espejos, en la infinita vacuidad del internet, alrededor del mundo, en todo tipo de territorio. Un corte transversal en la historia del pop. No hay que olvidar que esto es resultado de una política de Estado.



Algunas apreciaciones sobre la estética del concierto: Lady Gaga es, en sí, una nativa del signo Aries, con Luna+Plutón en Escorpio. La apuesta estética fusiona el género dramático de la ópera victoriana, en el que narra una lucha entre el bien y el mal, a través de sus canciones. El bien es expuesto como pureza (blanco) y el mal como la infernalidad (rojo). Entonces, hasta acá, ya vamos tachando números del bingo Aries: El Diablo, conflicto, la sangre. Muchas de sus canciones son claramente motivadas por la energía marciana, al ser la sexualidad (el amor) y la muerte el núcleo pulsador de sus líricas y estéticas sonoras.

Días antes, la serie del Eternauta se estrenaba, siendo furor mundial en apenas una semana. La serie, de pocos capítulos, podía verse entera de un tirón en un fin de semana. El Eternauta había copado y llegado lejos, reviviendo no sólo el interés por la historieta, sino por la historia detrás de sus personajes, del creador, de su familia, y de su país. Casi por una semana se pudo hablar muy fácilmente del contexto de la dictadura del '76 en Argentina, aprovechando la serie y la historieta. También sobre la Guerra de Malvinas, cosa que también habita la serie, de manera algo espectral al menos por ahora.

La trama apocalíptica (((MAYHEM))) del Eternauta tiene varias frases muy concretas, de profunda reflexión política, disparadoras. La más conocida: “Nadie se salva solo”. Y la siguiente: “Juan, lo viejo funciona”. El conflicto trama sobre una invasión extraterrestre que amenaza con extinguir nuestra especie y apoderarse del planeta Tierra. Los personajes (((la humanidad))) combaten a esta amenaza, pero también, combate contra sí misma. La mitad de los conflictos en la serie son producto del accionar humano impulsado por la supervivencia. De este modo, la serie devuelve una visión sobre nuestra propia sociedad y el ideal de individuo que la mantiene unida. Al final del recital, Lady Gaga reconoce que no puede separarse de su sombra (Lady in Red). Del mismo modo, en la serie del Eternauta la humanidad se divide a sí misma, atomizada y conflictuada, para luego reconstruir su unidad ante un enemigo común. En ambos casos, lo que se muestra el paso de lo individual a lo indivisible.

Una curiosidad: En la canción más potente del disco Mayhem, “Abracadabra”, se hace mención en la letra al polvo que vuela (“As the dust flies/Watch it burn“). Esto suena muy similar a lo que cae como nieve en El Eternauta.



Lo que une, ambos casos, es el conflicto: por un lado, el de Lady Gaga contra sí misma, y por otro, el de la humanidad contra sí misma y contra una amenaza externa. Lo que hace identidad es ese conflicto, porque son los que atravesamos globalmente: entre naciones, entre culturas, entre sociedades, entre religiones, entre mercados, y entre nosotres.

Es esa necesidad de expresar los conflictos lo que encontramos satisfecha al asistir al recital o ver la serie. Hay algo del elemento fuego que asegura lo común, lo accesible, lo popular. Las dos fantasías, materializadas por pantallas, con los recursos del sonido y la imagen. Posibles de ser captadas en su totalidad en el momento, a un click de distancia. Mucho más se podría decir sobre estas cosas, y eso espero algún día.. Pero por ahora, que eso quede ahi, en suspensión.


La Cruzada Oriental como revancha: de lo individual a lo indivisible

La Luna Llena en Libra, de mitad de abril 2025 dos semanas antes de todo lo que mencionamos recién tuvo un efecto inesperado. Al cerrar la temporada de eclipses, fue el momento de culminación de un mes de gran intensidad, luna llena que en sí tenía un eclipse atrás (la luna nueva que le correspondió).

Con ese telón energético, con el flamante Neptuno en Aries, la luna llena en Libra ofició de escracho global. Videos virales de TikTok (una empresa China) exponían la realidad detrás de productos de lujo y marcas caras. Todo era hecho en China por dos mangos y le ponían la marca arriba, con un precio carísimo. Algo que medio ya sabíamos, creo. Pero esto fue engorroso y golpeó duro a muchas marcas internacionales, porque rasgó el velo de la fantasía.

Luego del 13 de abril, la luna llena en Libra ponía de manifiesto “ese otro lado” a la fuerza, en la cara. Corría esa ilusión, anticipando lo que sería la conjunción de Saturno y Neptuno. Esa distinción entre Oriente y Occidente es así de fragil, es ese velo que como tal puede estar cayendo2. Esto ocurrió en el contexto de una guerra arancelaria, en el que la respuesta “oriental” fue una contraofensiva, convirtiendo todo en una pulseada de economía macro que sacudió todo un poco, otra vez poniendo en evidencia, las cadenas subyacentes de la economía global. De hecho, la guerra de aranceles comenzó el 2 de abril, apenas entró Neptuno en Aries, día que los estadounidenses llaman ahora “Día de la Liberación”. Si, el mismo día que conmemoramos les caídes en la Guerra de Malvinas.



Esto generó un clima de “revancha oriental”, como si se estuviesen midiendo con chicanas para después ir a las trompadas atómicas. No escaló lo suficiente para llegar a eso, pero sí para impulsar una serie de medidas que fortalecen una tercera posición, que es esa que desarma el relato moderno y predigital: el de la división Occidente/Oriente.

Parte de esa revancha puede verse, en cierto modo, en el contexto de la guerra de Gaza. Podría decirse que, este tránsito viene a re-editar los conflictos y las narrativas en torno a la guerra. Actualmente, es cada vez menor el apoyo a las políticas estadounidenses, y crece el apoyo a Gaza, dentro del cual se sitúa el apoyo de China.

A groso modo, sin hilar fino, podríamos decir que China es un capitalismo de Estado, y que su evidente desarrollo y crecimiento responde a un paradigma más novedoso de capitalismo. Su competición en el mundo, no solamente desde lo cultural, o lo económico, sino como punta de lanza de algo mucho más profundo, es lo que me sugiere pensar que el muro que está cayendo hoy día es un muro geopolítico.

Lo que en los proximos 36 años podría suceder es que se redistribuyan los poderes económicos de modo tal que emergan nuevas estrategias y alianzas, nuevos actores sociales. Si hace 36 años atrás caía un muro, representando una supermacía por un modelo financiero, hoy puede estar comenzando el germen de uno nuevo: ya no situado en la disolución de un límite, sino en la consolidación de un nuevo frente, una nueva identidad. Ese nuevo frente es, ni más ni menos, el BRICS.



Un grito por la autonomía – BRICS vs Oxidente

Hay un acuerdo en que la hegemonía occidental está en declive, al menos, la la impulsada por EEUU y Europa. Ante la constante subyugación a una economía financiera que gira en falso, y con el auge de la criptoeconomía, las BRICS representan la posibilidad de construir un nuevo bloque geopolítico con autonomía económica de aquel poder hegemónico. La invención de una moneda única propia de los BRICS habilitaría, directamente, a un nuevo sistema de mercado global. No solo una moneda sino la posibilidad de abrir un nuevo Banco Mundial, similar al FMI pero con políticas totalmente opuestas.

Estamos en camino a un proceso de reestructuración global, terminando de entrar en esta nueva etapa del capitalismo pospandémico. Lo que percibo es que esta conjunción de Saturno-Neptuno en Aries viene motivando serios y profundos interrogantes en torno a la libertad, el individuo, el deseo y las metas personales. Hay algo del relato neoliberal que está terriblemente derrotado después de la pandemia. El espíritu del vertiginoso desarrollo capitalista, de economía en ascenso y sociedades ordenadas, está totalmente erosionado, al punto de que decir “oxidente” lo explica bastante bien.

El problema es que la hegemonía del poder europeo está fuertemente arraigado en la colonialidad. El mayor miedo de EEUU es que otra moneda logre reemplazar al dólar en su lugar de organizador de divisas globales. Lo que se desprende de esto es que la autonomía tiene un lugar fundamental en este nuevo ciclo que vamos relatando.



La autoridad como una respuesta creativa y colectiva – potencia personal/subjetividad en crisis

Claramente, no podemos deslindarnos de las crisis que afectan nuestra sociedad. Cuando decimos que el ideal individualista es el que nos aglutina, es porque forma parte de una mitología, inscripta a fuerza de guerras y golpes de estado. Desandar eso no es sencillo, mucho menos pacífico. Pero hay, en última instancia, algunas claves de cómo inscribirnos en esta ola de transformación y hacer nuestra parte.

Una de las claves pasa por la redefinición del sentido de autonomía e individuación. La autovalidación, ser autosuficiente, ser automáticos. La espontaneidad y la ausencia de interrupciones es un ideal que está pregnando, especialmente como efecto secundario de la cultura del streaming. Queremos ver lo que queremos y sin pausas en el medio. Creer que podemos, es una cosa. Aún así, pagando el servicio premium, las publicidades son inevitables. Tratar de abolir esta tendencia depende de nuestras prácticas personales, y como podamos propagarlas en los círculos cercanos. Ese bloqueo a la inmediatez, oficiado por Saturno, es quizá un recordatorio del tiempo que lleva el deseo en volverse realidad. Sino, no habría historia, y no habría sujeto.

Otra clave pasa por la recuperación del sentido de autoridad, que al estar demasiado vinculado con el autoritarismo, parace una mala palabra. Nuestra sociedad adolesce la falta de límites, la falta de compromiso, la falta de voluntad. Nuestra sociedad es adolescente, al menos si la comparamos con sociedades orientales milenarias. Nuestro país es muy joven, y poblacionalmente tiene serios problemas de salud mental. Freud se haría la fiesta hablando del malestar en la cultura argentina. Sin embargo, esta no es una tendencia solo de acá, sino que ocurre en todo el mundo. Saber recuperar la posibilidad de decir no y poner límites a lo que consideramos injusto, es un ejercicio de autoridad, que por la presencia de Neptuno, requiere una suavidad. Un tacto, un motivo colectivo, un arte.

La autoridad y el ser autores/la autoría se empiezan a parecer cuando desandamos el supuesto represivo. ¡Qué casualidad! ¿A quién se le hubiera ocurrido asociar autoridad con represión, ocultando el sentido emancipatorio que tiene el ejercicio de la propia autoridad? El ejercicio político de elegir, de salirse de la línea y abrir un nuevo camino, de decir que no y también decir que si, de habilitar al deseo a expresarse. Recuperar la autoría en la autoridad es un frente de batalla sumamente subjetivo y personal, pero que se corresponde con un movimiento colectivo de respuesta social y política.

La tercera clave que encuentro por ahora, es una que desarrollé previamente al hablar de Neptuno en Aries, y se trata de preguntarse por el tiempo, especialmente por el presente. El mundo se siente diferente porque no es el mismo que hace 10 años. Hasta antes de la pandemia, podíamos tener una proyección a futuro, sea bueno o malo. Hoy en día, ni siquiera queremos saber. Con resolver lo urgente y lo actual, es suficiente. El ahorismo es la tendencia de esta nueva época. El orientalismo dirá que sólo existe el presente, y que tanto pasado como futuro son proyecciones de la consciencia. Fuera de ese orden lineal del tiempo, se rebela como ausente de fronteras. El tiempo presente es un tiempo total y absoluto.

Esto es algo que yo pienso habría que evitar, porque en el absolutismo se pierde la perspectiva de proceso, de transformación y de historia. Si de algo sirve que no haya futuro, es para que podamos inventarlo, y eso se hace desde el presente. Tenemos un absoluto presente para inventar el futuro que necesitamos. En tanto corriente de época, la posibilidad de concentrarse en el presente es totalmente antiansiolítica, y es en contra de la ansiedad que debemos ir. La redefinición de la vivencia subjetiva y emocional es a partir de darle nuevos nombres a los sentimientos, re ubicarlos, ejerciendo esa autoridad. Trazando una cartografía diferente a lo que sentimos es donde aparece un nuevo sentido de la experiencia.

La única posibilidad de abordar este núcleo vibratorio que estuvimos deshilachando, va a ser con la oposición de Marte desde Libra, bajo la Luna llena en Acuario. Hacia el 09 de agosto, el regente del signo Aries va a oponerse a esos planetas, algo que puede interpretarse de varias maneras.

Implica un sentido de examinación. Un abordaje objetivo, estratégico, ¿inquisitorio'. Es desde la dualidad libriana que Marte interpela este nuevo canon emergente. Es un visitante o un invasor, un arrivante. ¿Una ignición? ¿Un detone? ¿Un reto a un duelo? De lo que seguro podemos afirmar es que Marte intensifica este punto en nuestra carta, desplegando en el afuera toda la estratigrafía, las múltiples capas en las que Saturno y Neptuno se arraigan. Para correr el velo hay que desear mirar.

Todas estas ideas siguen dando vueltas, y a la espera de nuevos acontecimientos que vayan dando pistas de hacia dónde nos estamos dirigiendo. En la próximo edición, vamos a dedicarle más atención al archivo histórico, a la espera del cierre de este tránsito, y de esta transición histórica, en febrero-marzo 2026.


Sin mas, les envio un saludo grande

XSIS

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1 Parte de la imagen de Saturno y Neptuno uniéndose, es el de una caida, como fue la del Muro de Berlin en la última conjunción, en Capricornio, en 1989.

Comentarios

  1. https://www.pagina12.com.ar/848856-hay-un-holocausto-en-gaza-grafitis-en-jerusalen-contra-la-of

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